Un milenio antes de Cristo, se le atribuye a Salomón estos escritos. Plasmó enseñanzas dirigidas a jóvenes de Israel, a incrédulos y a Roboam, su hijo. De título Eclesiastés y de significado El creador y/o predicador, Salomón, a pesar de todo este tiempo, nos muestra que en dicho texto, con predominio de la antítesis medio camino entre la poesía y la prosa, aún se conserva.
La tesis que vengo a defender es que, al igual que Salomón plasmó en sus escritos, la vida tiene un tiempo limitado, y hay que vivirla, y sobre todo, saber vivirla, distinguir las obligaciones que son prioritarias en nuestras vidas.
En este caso, recuerdo a mi padre cuando me habla de los estudios "Primero la obligación, y luego la diversión". Y es que, puede que ahora que estoy en bachiller, tiene más razón que nunca. Hay tiempo para todo, sólo que uno tiene que aprender cómo repartírselo y aprovecharlo.
Hablando claro, para mí no hay una mayor satisfacción que conseguir alguna meta anteriormente marcada. ¿Cómo no puede alguien sentirse satisfecho con lo que hace uno mismo? Me atrevo a decir, que dejando en un segundo plano el papel que tiene la religión, no hay nada más natural que apreciar el trabajo bien realizado de uno mismo.
El propio Salomón lo dijo en este fragmento: "He visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse de su trabajo". Y es que hay que interpretar y pensar este dicho muy detenidamente para llegar a la conclusión de... ¿Cómo va uno a sentirse satisfecho con lo que hace, o ha hecho, si no lo disfruta mientras lo realiza?
Concluyo, finalmente, con el empresario Jim Rohn y su célebre: "No nos podemos dar el lujo de gastar mucho más tiempo en cosas pequeñas del que gastamos en cosas importantes".
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